Han pasado unos meses desde su espantada sin explicaciones. Vuelve. Y está tan guapo como en mis recuerdos. Quiere hablar. Y hablamos. Le sigo queriendo, pero no se lo digo. Pretende que las cosas vuelvan a ser como eran. Como si nada hubiera pasado. Pero sí ha pasado. Y yo soy otra. La misma y otra. Siempre soy la misma y cada vez soy otra. No se da cuenta porque me mira pero no me ve. Quiere retomar las cosas en el punto en que se quedaron. Pero ese punto desapareció. Murió. Kaputt. Ya no existe. Le digo que eso no es posible. Aunque le quise mucho. Y le sigo queriendo.

